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Aerotermia con radiadores convencionales: ¿se puede evitar la obra?
Aerotermia con radiadores convencionales: ¿se puede evitar la obra?

Aerotermia con radiadores convencionales: ¿se puede evitar la obra?

¿Se puede instalar aerotermia sin cambiar los radiadores?

Autor: Redacción Re_Magazine - Tiempo de lectura: 5 min.

Cambiar el sistema de calefacción genera una imagen mental muy concreta: albañiles, polvo, suelos levantados y semanas de convivencia con el caos. Es comprensible. Por eso, cuando alguien se plantea dar el salto a la aerotermia, la primera pregunta no suele ser técnica ni económica, sino mucho más práctica: ¿voy a tener que hacer obra en casa?

La respuesta corta es no. En la mayoría de las viviendas con radiadores convencionales, la aerotermia se instala conectándose al circuito existente, sin levantar suelos ni derribar paredes. En este artículo te explicamos cómo funciona, qué se cambia y qué se mantiene, cuánto cuesta, cuánto se ahorra y cómo es el proceso real paso a paso.

Entonces, ¿puedo poner aerotermia sin cambiar los radiadores? La respuesta es que sí, se puede. Y es más sencillo de lo que parece. La bomba de calor se conecta al mismo circuito hidráulico que ya recorre tu vivienda: las tuberías que antes llevaban agua caliente desde la caldera hasta los radiadores siguen haciendo exactamente lo mismo. Lo que cambia es el origen de ese calor: en lugar de quemar gas o gasóleo, la bomba de calor extrae energía del aire exterior y la transfiere al agua del circuito.

Nuestra nueva generación de aerotermia GeniaAir está diseñada precisamente para conectarse a circuitos de radiadores existentes, incluyendo aquellos que trabajaban a alta temperatura con calderas tradicionales. GeniaAir Iso ES, nuestra gama más avanzada, alcanza temperaturas de impulsión de hasta 75 °C y es ideal para reposición en viviendas unifamiliares. Para viviendas en altura o con espacio reducido, GeniaAir MAX ES ofrece la misma compatibilidad en un diseño más compacto, con impulsión de hasta 70 °C.

Bomba de calor Genia Air Max

Qué se mantiene y qué se cambia en la instalación

Conviene verlo con claridad:

Se mantiene:

• Los radiadores (si están en buen estado y son adecuados para la nueva temperatura de impulsión).

• Las tuberías y el circuito hidráulico completo.

• Los termostatos y la distribución por estancias.

Se cambia:

• La caldera se retira y se sustituye por una unidad interior compacta.

• Se instala una unidad exterior (la bomba de calor propiamente dicha).

• Se añade un depósito de agua caliente sanitaria si la vivienda lo requiere.

En la práctica, la intervención se concentra en dos puntos: el lugar donde estaba la caldera y el espacio exterior donde se ubica la bomba de calor. El resto de la instalación no se toca.

Cuánto dura la instalación (sin sorpresas)

Sin obra civil, los plazos se reducen notablemente. Una instalación típica de aerotermia sobre un circuito de radiadores existente se completa en 1 a 3 días, dependiendo de la complejidad de la vivienda y de si se añade producción de agua caliente sanitaria. Con radiadores existentes, la intervención no requiere grandes obras, no genera escombro y no altera la vida diaria de forma significativa. Además, con Saunier Duval la puesta en marcha está incluida sin coste adicional: un técnico configura el sistema para que funcione de forma óptima desde el primer día.

Cómo funciona la aerotermia con radiadores convencionales

El principio es sencillo. La bomba de calor, situada en el exterior, captura la energía térmica contenida en el aire —incluso cuando hace frío— y la utiliza para calentar agua. Esa agua caliente circula por el mismo circuito de tuberías que ya existe en la vivienda y llega a los radiadores, que calientan cada estancia como siempre lo han hecho.

Piensa en ello como un cambio de motor en un coche: el vehículo sigue siendo el mismo, circula por las mismas carreteras y te lleva a los mismos sitios. Simplemente, lo que hay bajo el capó es más moderno y consume mucho menos.

La temperatura del agua de las nuevas bombas de calor les permite trabajar con radiadores.

La diferencia clave: temperatura del agua

Aquí hay un matiz importante. Una caldera de gas tradicional calienta el agua a 70-80 °C. Una bomba de calor aerotérmica trabaja de forma más eficiente a temperaturas más bajas, típicamente entre 45 y 55 °C. La razón es termodinámica: cuanto menor es el salto de temperatura entre el aire exterior y el agua que produce, menos esfuerzo necesita el compresor y más energía aprovecha.

¿Qué implica esto en tu día a día? Los radiadores estarán algo más tibios al tacto, pero la casa alcanza la misma temperatura de confort. El sistema compensa funcionando durante más tiempo a potencia moderada, distribuyendo el calor de forma más constante y homogénea. Muchos usuarios describen esta sensación como un calor más agradable, sin los picos y valles de la caldera tradicional.

En términos de rendimiento: a temperaturas de impulsión moderadas (35-45 °C), una bomba de calor puede alcanzar un COP entre 3,5 y 4. El COP (coeficiente de rendimiento) es la forma de medir cuánta energía útil genera el equipo por cada unidad de electricidad que consume. Un COP de 4 significa que por cada kWh de electricidad se obtienen 4 kWh de calor. A 65 °C, ese COP desciende a aproximadamente 2. Por eso trabajar a temperatura moderada no es una limitación, sino una ventaja.

Para viviendas que necesiten mantener temperaturas de impulsión elevadas —por ejemplo, con radiadores pequeños o mal aislamiento—, nuestra gama GeniaAir Iso ES puede impulsar agua hasta 75 °C, manteniendo la compatibilidad total con cualquier instalación existente. Es la gama más avanzada de nuestra nueva generación de aerotermia, con doble etiquetado A+++ tanto en calefacción como en agua caliente sanitaria, que ofrece un rendimiento excepcional (COP 5,4) que se mantiene tanto para calefacción por suelo radiante con impulsión de 35 ºC, como para radiadores con una impulsión de hasta 55ºC.

¿Cuánto cuesta y cuánto se ahorra?

Es la pregunta que todo el mundo se hace, y merece una respuesta transparente.

Inversión inicial: qué incluye y qué no

La inversión para instalar aerotermia sobre radiadores existentes incluye el equipo (bomba de calor + unidad interior), la instalación hidráulica y eléctrica y el IVA. Al no requerir obra civil, el presupuesto es considerablemente más ajustado que una reforma con suelo radiante.

Para hacerse una idea del coste, plataformas como Habitissimo —que recopilan presupuestos reales de profesionales— sitúan la inversión media en aerotermia para calefacción y agua caliente sanitaria entre 7.000 y 21.000 €, con un precio medio de 15.000 €. En viviendas de hasta 120 m² con un equipo de 7 kW, los presupuestos parten desde unos 8.000 €. Como referencia general, el coste suele oscilar entre 65 y 80 €/m² según las características de la vivienda. Un instalador certificado puede ofrecerte un presupuesto detallado tras una visita técnica.

Ahorro real en la factura: datos de proyectos reales

En lugar de estimaciones genéricas, veamos datos reales. En este proyecto documentado en Sanxenxo, una vivienda equipada con nuestra aerotermia registra un gasto en calefacción de tan solo 358 € al año. Es uno de los más de 66 proyectos reales que hemos documentado en Re_Magazine y que demuestran el ahorro real que consigue esta tecnología en hogares españoles. Para una vivienda equivalente de unos 90 m² que antes consumía gasóleo, el gasto anual típico podía superar los 700 €.

¿Dónde se coloca la unidad exterior? (espacio y ruido)

Una solución de aerotermia se compone de una bomba de calor que se coloca en el exterior. Según el tipo de vivienda, las ubicaciones habituales son:

Unifamiliar: jardín, fachada lateral o cubierta. Es la situación más sencilla.

Piso o adosado: balcón, terraza o cubierta comunitaria. En estos casos hay que considerar los permisos de la comunidad de propietarios y la normativa de propiedad horizontal.

Las bombas de calor se colocan en el exterior o la cubierta.

En cuanto al espacio, nuestra nueva generación de aerotermia GeniaAir incorpora la Función Flexible Space, un concepto de seguridad exclusivo que reduce al mínimo la zona de separación necesaria y permite instalar la unidad exterior incluso junto a puertas, ventanas o huecos de sótano. Esto resuelve una de las limitaciones habituales en viviendas con poco espacio exterior. Además, GeniaAir MAX ES es nuestra aerotermia más compacta y su torre hidráulica GeniaSet para la producción de agua caliente tiene una huella de tan solo 190×60×60 cm, pudiendo integrarse por ejemplo en un armario standar de cocina. En lo que respecta al ruido, GeniaAir Iso ES opera a tan solo 25,6 dB(A) a 3 metros de distancia en modo nocturno, por debajo del nivel de un frigorífico doméstico.

¿Radiadores convencionales o de baja temperatura?

Esta es una duda legítima. La respuesta depende del estado actual de tu instalación.

Cuándo puedes mantener los que ya tienes

Si tus radiadores son de aluminio, están en buen estado y fueron dimensionados con cierto margen —algo habitual en las instalaciones españolas, donde los radiadores suelen estar sobredimensionados—, pueden funcionar perfectamente con aerotermia a temperaturas de impulsión de 50-55 °C. En ese caso, no hay necesidad de cambiarlos. 

La regla práctica: si con la caldera nunca necesitabas poner el termostato al máximo para calentar la casa, es probable que tus radiadores tengan potencia de sobra para trabajar con aerotermia.

Cuándo merece la pena cambiarlos

Si los radiadores son de hierro fundido muy antiguos, si la vivienda tiene un aislamiento deficiente o si buscas la máxima eficiencia —que se consigue con emisores de baja temperatura o suelo radiante—, sustituirlos es una buena inversión. Como ya contamos en Re_Magazine, se han documentado ahorros de hasta el 35 % en instalaciones donde simplemente se cambiaron los radiadores tradicionales por unos modernos de baja temperatura, sin modificar nada más.

El suelo radiante sí permite refrescar una vivienda.

¿Y en verano? Lo que debes saber

Aquí conviene ser honestos. Los radiadores convencionales no sirven para refrigeración. La bomba de calor sí puede producir frío invirtiendo su ciclo, pero para distribuirlo necesita un emisor adecuado: fancoils (ventiloconvectores) o splits. Otra opción es el suelo radiante refrescante, que además de ofrecer la máxima eficiencia en calefacción, también permite funcionar en modo refrescante en verano.

Si tu prioridad es la calefacción y el agua caliente sanitaria, la aerotermia con radiadores existentes cumple perfectamente. Si además necesitas refrigeración en verano, merece la pena valorar la incorporación de algún emisor compatible en las estancias que más lo necesiten. Tu instalador puede asesorarte sobre la solución más adecuada para tu caso.

Paso a paso: así es la instalación real (sin obra)

Para que puedas visualizar el proceso completo, así es como se desarrolla una instalación típica:

1. Visita técnica y dimensionamiento. Un instalador certificado evalúa la vivienda, calcula la potencia necesaria y propone la solución más adecuada.

2. Retirada de la caldera antigua. Se desconecta y retira el equipo existente. En algunos casos, también existe la opción de mantenerla como apoyo para la producción de agua caliente sanitaria, creando una solución híbrida que combina ambas tecnologías.

3. Instalación de la unidad exterior. Se ubica la bomba de calor en la posición acordada (jardín, fachada, cubierta o balcón).

4. Conexión al circuito hidráulico existente. Se conecta la nueva unidad al mismo circuito de tuberías y radiadores. Sin tocar suelos ni paredes.

5. Instalación de la unidad interior y del depósito de agua caliente sanitaria, si procede.

6. Conexión eléctrica y verificación de la potencia contratada.

7. Puesta en marcha y configuración. Un técnico configura el sistema, ajusta las curvas de calefacción a las características de la vivienda y verifica que todo funciona correctamente. Con Saunier Duval, este servicio es gratuito. Puedes consultar el Servicio Técnico Oficial más cercano.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto consume la aerotermia con radiadores al mes?

Depende de la superficie, el aislamiento y la zona climática. Como referencia orientativa, una vivienda unifamiliar de unos 100 m² en una zona climática media puede registrar un consumo eléctrico de calefacción de entre 40 y 80 € al mes durante los meses de invierno, frente a los 100-150 € que supondría el equivalente en gas natural.

¿Funciona con radiadores de hierro fundido?

Sí, aunque con matices. Los radiadores de hierro fundido tienen mayor inercia térmica, lo que significa que tardan más en calentarse. Si están sobredimensionados —algo habitual en edificios antiguos—, la aerotermia a 55 °C puede ser suficiente. Si no lo están, conviene valorar su sustitución por modelos de aluminio de baja temperatura.

¿Necesito cambiar la instalación eléctrica?

En muchos casos no es necesario, pero conviene verificar la potencia contratada. Una bomba de calor doméstica consume típicamente entre 2 y 5 kW eléctricos. Si tu contrato actual cubre este consumo adicional (sumado al resto de electrodomésticos), no necesitarás cambios. El instalador lo comprobará durante la visita técnica inicial.

¿La aerotermia funciona bien en zonas frías?

Sí. Las bombas de calor actuales operan de forma eficiente hasta temperaturas exteriores de -20 °C e incluso inferiores. Nuestra gama GeniaAir MAX ES, por ejemplo, alcanza una temperatura de impulsión de hasta 70 °C y puede, incluso mantenerla de forma constante con temperaturas de -25 ºC en el exterior, lo que la convierte en una solución fiable para los climas más exigentes. El rendimiento (COP) disminuye conforme baja la temperatura exterior, pero incluso en esas condiciones sigue generando más energía térmica de la que consume en electricidad. En zonas climáticas severas como Burgos o León hay numerosas instalaciones funcionando con pleno rendimiento.

Como conclusión, en viviendas con radiadores existentes, la aerotermia permite renovar el sistema de calefacción sin afrontar una gran reforma. Aprovecha la instalación actual, reduce el consumo frente a sistemas tradicionales y facilita el paso a una tecnología más eficiente evitando obras complejas. Contar con una valoración profesional es clave para tomar la mejor decisión. Un instalador Instal XPERT puede analizar tu instalación actual y ofrecerte un presupuesto sin compromiso, detallando qué elementos se pueden mantener, qué ajustes son recomendables y qué ahorro puedes esperar.