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Instalación aerotérmica en un caserío del siglo XII en Berriz

Proyectos de Re_ferencia

El futuro y el pasado se dan la mano

Autor: Redacción Re_Magazine - Tiempo de lectura: 5 min.

Una reforma integral es una buena ocasión para repensar un edificio. Pero cuando el edificio en cuestión tiene 900 años y está considerado el mejor ejemplo de la arquitectura de un pueblo, es obligado que esa reflexión sea muy cuidadosa.

Han participado en este proyecto

Fontanería Duam

Instalador

Saunier Duval

Tecnología

Encontrar el equilibrio

El caserío Besoitaormaetxea, en Berriz, guarda mucha historia entre sus paredes; algo más de 900 años, nada menos. Por eso, cuando en 2014 sus propietarios se propusieron renovarlo, fue necesario hacer un estudio arqueológico de la zona. Lo que allí se encontró fue un yacimiento que servía para ilustrar la evolución del edificio arquetípico de la cultura vasca a la largo del último milenio, desde una simple cabaña de madera que en tiempos ocupó el espacio interior del recinto, hasta el imponente caserío de piedra que es hoy en día.

Para cuando el estudio hubo concluido era evidente que los propietarios tenían una gran responsabilidad hacia el edificio. Mantener el caserío como un museo anclado en el tiempo no era una opción pues, al fin y al cabo, Besoitaormaetxea es un edificio vivo que lleva 900 años cambiando para adaptarse a las necesidades de sus habitantes. Se trataba, por tanto, de encontrar un equilibrio entre la conservación del caserío y su transformación en una vivienda acogedora pero moderna; de dejar que, de alguna forma, la historia continuara.

interior caserio

El calor

Y eso es lo que se ha hecho. Mientras el exterior se ha respetado escrupulosamente, el interior ha sido reconstruido para alojar una vivienda de estilo rústico, pero con todas las comodidades que podrían esperarse de un edificio de nueva construcción. Entre ellas, la de una calefacción de última generación.

A lo largo de los siglos, los habitantes de Besoitaormaetxea siempre han utilizado para calentarse la materia prima que tenían más a mano: madera extraída de los bosques cercanos. El hecho de que el edificio llevara deteriorándose varias décadas lo libró de los combustibles fósiles. En Besoitaormaetxea nunca ha habido una caldera de gasóleo y, en cuanto a las conducciones de gas natural, ni siquiera pasan cerca del barrio. Así que cuando tuvieron la ocasión de repensar el edificio, los propietarios, asesorados por profesionales, decidieron seguir valiéndose para calentarse de lo que hay alrededor del edificio. Literalmente.

Temperatura estable y confortable

El aire que rodea Besoitaormaetxea es ahora el encargado de caldear el interior gracias a una bomba de calor Genia Air de 11 kW colocada en la fachada trasera del edificio. Aunque de dicho emplazamiento no es el ideal (es fachada norte), la necesidad de mantener el aspecto original de la fachada (que es sur) obligó a 'disimular' allí el aparato. Pero a pesar de su pobre orientación, el rendimiento de la Genia Air de 11 kW es tan bueno que edificio mantiene una temperatura estable y confortable durante todo el invierno.

Para conducir ese calor por el interior del caserío, se ha instalado un suelo radiante en la planta baja. Dicha solera es de baldosa cerámica, como era costumbre en las plantas a pie de calle de los antiguos caseríos. En la planta superior, en cambio, el calor es suministrado por radiadores tradicionales que los propietarios quisieron recuperar de un edificio vecino. La regulación de las temperaturas de impulsión de ambos circuitos corre a cargo de un termostato Moduzone 11 de dos zonas, un termostato modulante capaz de optimizar la temperatura inicial de impulsión en función de la temperatura exterior, y de vencer las inercias de la instalación ante cambios bruscos en las condiciones climáticas. Se consigue así una gestión zonal inteligente optimizando el confort y maximizando el ahorro.

genia en fachada norte
interaculumador
instalador berriz
berriz fachada frontal

Agua caliente

En cuanto al agua caliente, Besoitaormaetxea se vale de un interacumulador de 300 litros conectado a la misma bomba de calor que alimenta la calefacción. Tanto el depósito como los demás elementos de la instalación (como el buffer 150R que separa el circuito primario del secundario) ocupan un pequeño cobertizo anexo al edificio. Cuando decidieron montar la instalación allí, los propietarios pensaron que esta ocuparía todo el espacio del pequeño almacén, pero se llevaron la grata sorpresa de que la maquinaria dedicada a la calefacción ocupa tan solo una pared, dejando espacio de sobra para otros usos.

caserio fachada lateral

Después de la restauración, Besoitaormaetxea vuelve a lucir imponente en lo alto de su colina, como no lo había hecho en siglos. Mirando a su fachada porticada de madera y piedra es difícil imaginar que el interior del edificio pueda albergar una instalación de calefacción y ACS de última generación. Más aún, cuesta creer que semejante edificio, encaramado sobre su húmeda colina, pueda mantener una temperatura estable y, sobre todo confortable, durante todo el año. Y todo ello sin recurrir más que al aire que lo rodea.