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"Con el sistema de aerotermia he conseguido un ahorro de casi la mitad del consumo"

Proyectos de Re_ferencia

La aerotermia contra el escepticismo

Autor: Redacción Re_Magazine - Tiempo de lectura: 6 min.

Alberto, propietario de una vivienda unifamiliar junto al mar, es una persona de mente abierta; cuando la vieja caldera de propano que alimentaba la calefacción de su casa empezó a dar problemas, acudió a los expertos en la materia dispuesto a probar alternativas limpias. Lo que escuchó sobre la aerotermia, le gustó; le gustó mucho. Claro que tampoco terminó de creérselo del todo... 

Han participado en este proyecto

Saunier Duval

Tecnología

La casa de Alberto fue concebida y construida en los años 70 como una vivienda de fin de semana. El aislamiento no es el mejor y el entorno es muy húmedo. Un pequeño bosque de eucaliptos es lo único que la separa del mar y, cada pocos años, ese bosque es talado y replantado, dejando expuesta la fachada norte al viento húmedo del Cantábrico durante una temporada. Durante más de tres décadas una caldera de propano, un auténtico monstruo que no conocía la moderación, ha calentado la casa de Alberto a costa de un gasto enorme en combustible. Por eso, cuando la caldera empezó a mostrar más achaques que de costumbre, Alberto lo vio como una oportunidad, más que como una contrariedad. “Yo creo que tenemos que ir a un modelo de energías limpias —nos cuenta—, aunque por supuesto, también buscaba ahorro".

Yo sabía que la aerotermia era un buen sistema y que podría conseguir un ahorro... pero no me imaginaba que sería tanto

alberto aerotermia

Estimación de gasto

Para entonces la casita había pasado a ser la vivienda habitual de Alberto y su familia, y el gasto en combustible era prácticamente inasumible. Él sabía que quería algo distinto, pero no sabía el qué. "Cuando llegó aquí, él barajaba dos opciones —nos cuenta Hugo Rivera, el instalador al que acudió Alberto —, una era colocar una caldera de condensación y la otra poner paneles solares térmicos. Pero a mí me pareció que era más adecuado proponerle la aerotermia". Y es que la casa de Alberto lo tiene todo a favor de esta opción: una fachada orientada al sur, espacio suficiente en la bodega para un interacumulador y demás sistemas, y ningún vecino con el que llegar a acuerdos. “La única condición que puse es que el sistema debía funcionar con los radiadores, que habían sido instalados hacía pocos años”, recuerda Alberto.

Cuando los técnicos de Calefacciones Rivera le pasaron la estimación de gasto, la primera reacción de Alberto fue preguntar si habían tenido en cuenta que NO pensaba cambiar los radiadores. Cuando le dijeron que esa circunstancia estaba reflejada en la estimación, él mostró incredulidad. Era demasiado bueno para ser cierto. "Yo sabía que el sistema era bueno y que podría conseguir un ahorro... pero no me imaginaba que sería tanto". Aún así, decidió seguir adelante. "Aunque lo que me habían prometido se cumpliera solamente en un 50%, ya saldría ganando". Alberto estaba dispuesto a probar la aerotermia .

Ahorro más de 1.500 € al año. Yo venía gastando 2.900 €, con lo cual me supone un ahorro de prácticamente un 50%

Instalación

La instalación quedó montada en pocas semanas. La bomba de calor, una Genia Air 5 de 5 kW de Saunier Duval, se instaló bajo la ventana del dormitorio de Alberto y su mujer. Nunca la han oído funcionar, ni aún por las noches. El resto de sistemas (interacumulador de 300 litros, depósito de inercia de 80 litros, centralita Examaster...) se colocaron en un rincón del garaje. También se dotó al sistema de una resistencia eléctrica de apoyo de 2,5 kW. "Digamos que se montó como medida de emergencia para que el cliente tuviera un apoyo adicional —cuenta Hugo —, pero yo no tengo constancia de que esa resistencia haya llegado a arrancar nunca". La centralita Examaster, que monitoriza el sistema, lo confirma: la resistencia descansa desde el día en que fue montada porque con la bomba de calor ha sido más que suficiente.

La instalación aerotérmica entró en funcionamiento en enero de 2015. Justo un año después, sus instaladores recibieron un documento Excel en el que el propio Alberto había comparado el consumo de ese año con el de la caldera de gas, el año anterior. Confirmaba así que, en parte, él tenía razón: la estimación que le habían hecho no era acertada... por demasiado conservadora. ¡El ahorro había sido incluso mayor! "En el estudio que les hice llegar a los comerciales se veía que se ahorraban más de 1.500 €/año —cuenta Alberto—. Yo venía gastando 2.900 €, con lo cual me supuso un ahorro de prácticamente un 50%". Con estos datos, calculaba que tendría la instalación amortizada en tres o cuatro años, a lo sumo. Pero, más importante aún era el alto confort que había ganado. La casa, aún no teniendo una envolvente adecuada, tiene siempre una temperatura agradable y, sobre todo, estable.  

Han pasado dos años desde que Alberto hizo su gran apuesta. El camión del propano no ha tenido que recorrer el pequeño camino que lleva hasta su puerta. Sí lo ha hecho en cambio, y varias veces, la furgoneta de los instaladores, que a estas alturas ya han instalado varias bombas de calor más por la zona. Alberto dice que no se cansa de recomendar la aerotermia.