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Parroquia de San Dámaso en Madrid: confort colectivo
Parroquia de San Dámaso en Madrid: confort colectivo

Parroquia de San Dámaso en Madrid: confort colectivo

Proyectos de Re_ferencia

La climatización con aerotermia, la mejor opción

Autor: Redacción Re_Magazine - Tiempo de lectura: 4 min.

Cuando hablamos del gran nivel de confort y de los increíbles ahorros en gasto energético que la adopción de un modelo aerotérmico aporta, no nos referimos solamente a su aplicación doméstica. De hecho, en edificios de uso colectivo, donde los consumos energéticos son muy elevados, la aerotermia representa una opción especialmente interesante. La Parroquia de San Dámaso, en Madrid, es un buen ejemplo de ello.  

Han participado en este proyecto

La parroquia de San Dámaso, situada en el barrio de Chamartín se construyó en 1984 para albergar a una congregación que desde 1964 celebraba sus reuniones en un sótano sin apenas equipamientos. La nueva parroquia, que ocupaba un edificio exento de dos alturas, fue un gran avance para sus fieles.

La climatización, en particular, supuso un gran salto para la comunidad, pues si antes había ocupado un sótano poco ventilado, el nuevo edificio contaba con una gran torre de refrigeración, un auténtico monstruo que, a cambio de devorar kilowatios, mantenía a los fieles en unas temperaturas razonablemente confortables. 

Pero los tiempos cambian y también lo hacen las necesidades y, últimamente, el consumo de esa enorme torre se había hecho intolerable. Después de más de treinta años de buen servicio, había llegado el momento de jubilar el gigantesco aparato y buscar una alternativa más sostenible.

fachada de la parroquia

El cambio

Los responsables contratados para la reforma (la empresa Ecogas ) tenían claro qué requisitos debía reunir el nuevo sistema de climatización: debía ser capaz de proporcionar tanto calor como frío, debía mejorar el rendimiento del sistema actual y debía lograr un gran ahorro energético. Todo ello les llevó a apostar por la aerotermia.

Lo primero que se hizo fue retirar la torre de refrigeración de la cubierta y estudiar la base sobre la que iba montada, que resultó ser válida para instalar las cuatro bombas de calor Genia Air, de 15 kW de Saunier Duval, con regulación en cascada. También se revisó el circuito primario de calefacción, que se consideró apropiado. Únicamente hubo que añadirle un depósito de inercia a fin de evitar interrupciones en el suministro y facilitar la gestión eficiente de la energía suministrada por las bombas de calor. En cuanto al sistema eléctrico, tuvo que ser modificado completamente para adaptarlo a las nuevas necesidades y normativas.

frontal
lateral

Problema de aislamiento

Únicamente se encontró una pega, aunque no era menor: la envolvente de la parroquia. Al ser un edificio construido hace más de treinta años, su aislamiento dejaba bastante que desear. ¿Sería esto un problema para el nuevo sistema de calefacción? Los técnicos de Ecogas apostaron a que no.

Con cada parte del sistema revisada y, en su caso modificada, llegó el momento de colocar el alma de toda instalación aerotérmica: la bomba de calor. En este caso, al tratarse de un gran edificio, se montaron sobre la peana que servía de base a la antigua torre de refrigeración cuatro unidades Genia Air 15, cada una de las cuales es capaz de funcionar a -20ºC en calefacción y 46ºC en refrigeración. El momento de la verdad había llegado, ¿sería suficiente la potencia de cuatro bombas para calentar (o refrigerar) un espacio diáfano tan amplio?

Más de dos años después de la reforma, los usuarios no dejan de alabar el nivel de confort conseguido con el nuevo equipamiento. Ni calor ni frío, simplemente bienestar. En cuanto al consumo, los datos hablan por sí solos: se han conseguido ahorros de entre el 30% y el 40% respecto al sistema anterior.

Así pues, la aerotermia ha demostrado en la parroquia de San Dámaso que, lejos de ser una tecnología solamente válida para uso doméstico, es el futuro de la climatización de toda clase de edificios.